
Hay días en que resulta especialmente difícil sentarse en silencio y cerrar los ojos. Entre las notificaciones y la información que no dejan de llegar, pedir que uno deje de pensar puede ser, más bien, una carga. Para estas personas, el bosque abre otra puerta. Mientras caminamos, nos tumbamos o escuchamos los sonidos, el cuerpo se relaja primero y la mente lo sigue. Se llama terapia forestal a las actividades que aprovechan el paisaje, los aromas, los sonidos y la luz del sol del bosque para cuidar la salud física y mental. Veinte años después de que se consolidara el marco normativo, la terapia forestal en Corea ha dejado atrás la fase de ampliar las instalaciones y se enfrenta a una nueva pregunta: cómo conseguir que la gente se quede más tiempo y disfrute de una experiencia más profunda.
Dos décadas de desarrollo del sistema de guías de terapia forestal
Las bases jurídicas de la política de ocio forestal se sentaron en 2005, con la aprobación de la Ley de Cultura y Ocio Forestales. En una reforma de 2010 se incorporaron los bosques terapéuticos y, en otra de 2011, el término «terapia forestal». En 2012 entró en vigor el sistema de guías de terapia forestal, responsables de desarrollar programas y dirigir las actividades terapéuticas de los usuarios.
Con la aprobación, en 2015, de la Ley de Promoción del Bienestar Forestal, se estableció un sistema que integraba el ocio, la educación y la terapia. Al año siguiente abrió sus puertas la Fundación de Promoción del Bienestar Forestal de Corea, dependiente del Servicio Forestal de Corea. La fundación gestiona dos centros de terapia forestal, siete centros forestales nacionales y once bosques terapéuticos nacionales. A ellos se suman 48 áreas recreativas forestales nacionales, 127 públicas y 11 privadas, que han creado una red para que la población pueda acercarse al bosque desde cualquier punto del país.
Donde se reúnen las meditaciones que implican al cuerpo: el Centro Nacional de Terapia Forestal
El Centro Nacional de Terapia Forestal, inaugurado en 2016 entre las localidades de Yeongju y Yecheon, en la provincia de Gyeongsang del Norte, permite conocer esta tendencia en un solo lugar. Es el primer centro nacional de terapia forestal del país y ofrece desde paseos por senderos y explicaciones sobre el bosque hasta actividades en hamacas, hidroterapia —que estimula el cuerpo mediante la presión del agua— y aquagym, ejercicios dentro del agua. También cuenta con baños al aire libre desde los que se puede contemplar el bosque mientras se está en remojo, además de sesiones de meditación, respiración, estiramientos y clases de ceremonia del té.
Desde la perspectiva de la meditación, los programas del centro son casi un catálogo de formas de meditar a través del cuerpo. Hay descanso en hamaca en el bosque (2 horas, 12.000 wones), meditación con cuencos tibetanos, centrada en la resonancia del sonido, y meditación con objetos (1 hora cada una, 11.000 wones), así como actividades forestales para sentir la naturaleza mientras se camina por el bosque (1 hora, 6.000 wones) y paseos tranquilos por el bosque (2 horas, 12.000 wones). También se ofrecen experiencias con equipos terapéuticos (16.000 wones) y aquaterapia, que utiliza el agua (2 horas, 26.000 wones). Quienes no estén familiarizados con la meditación sentada pueden empezar con actividades que invitan a dejarse llevar por el cuerpo, como caminar o tumbarse en una hamaca; quienes conecten con los sonidos pueden pasar a la meditación con cuencos tibetanos. Cada persona puede elegir el camino que mejor se adapte a ella.

También merece la pena destacar que las habitaciones no tienen televisión ni wifi. La propia estancia se convierte en un ejercicio para desconectar de las pantallas.
Se suceden los estudios que apuntan a que la terapia forestal puede ayudar frente a la inflamación y el estrés, y beneficiar la función cognitiva y la salud mental
También continúan los estudios sobre los efectos de la terapia forestal. En 2022, el Instituto Nacional de Ciencias Forestales anunció que caminar por el bosque y contemplar el paisaje pueden ayudar a reducir la respuesta inflamatoria del organismo y los niveles de estrés. En 2023, un equipo de la Universidad Nacional de Kangwon informó de que, en un ensayo con 52 personas mayores con deterioro cognitivo leve, el grupo que participó durante cuatro semanas en un programa de terapia forestal mejoró sus resultados en las pruebas de función cognitiva y redujo la presión arterial diastólica.
También se ha realizado un análisis a gran escala sobre salud mental. En 2016, un equipo del Instituto Nacional de Ciencias Forestales y de la Escuela de Salud Pública de la Universidad Nacional de Seúl hizo un seguimiento de hasta cuatro años de los datos médicos del Servicio Nacional del Seguro de Salud de 32.000 personas con registros de actividades forestales. El grupo más activo tuvo alrededor de un 10 % menos de riesgo de recibir un nuevo diagnóstico de trastornos mentales, como ansiedad o depresión, que el grupo de comparación. El equipo estimó que, si estos efectos se extendieran a toda la población, podrían reducirse en 4,2 millones las consultas anuales por trastornos mentales y ahorrarse unos 5,6 billones de wones en gastos médicos.
El mismo bosque, una respuesta distinta para cada persona
Con cerca del 63 % de su territorio cubierto de bosques, Corea reúne las condiciones para ampliar la terapia forestal sin tener que crear nuevos recursos. En la Encuesta de 2025 sobre la práctica deportiva en la vida cotidiana, del Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo, caminar ocupó el primer puesto entre las actividades más populares (40,5 %) y el senderismo, el tercero (17,1 %). Esto indica que la gente ya tiene por costumbre dirigirse al bosque.
El reto es dejar atrás las experiencias uniformes. Cada vez son más las voces que reclaman programas adaptados a la edad y al estado de salud, en lugar de recomendar a todo el mundo las mismas caminatas, meditaciones y sesiones de ejercicio en el bosque. En su metaanálisis de 2019, Cho Young-min concluyó que las actividades lúdicas de entre 16 y 20 semanas eran relativamente más eficaces para los niños pequeños; las estancias de dos noches y tres días, para los adolescentes; y los programas centrados en la actividad física de entre 11 y 15 semanas, para los adultos jóvenes y de mediana edad. En las personas mayores destacaban los cambios positivos cuando se prolongaban durante 11 a 15 semanas actividades como los paseos, las explicaciones sobre el bosque y las experiencias sensoriales. En una encuesta de 2023 de la Fundación de Promoción del Bienestar Forestal de Corea, las personas de hasta 40 años señalaron la cantidad de ejercicio; las de 50, los aromas de la naturaleza; y las de 60 o más, los fitoncidas, como recursos terapéuticos importantes.
Elegir una meditación no es distinto. En un mismo bosque, para algunas personas la meditación será caminar hasta sudar; para otras, detenerse en los aromas y los sonidos.
De una noche a varios días: el reto de crear modelos de estancia
Por ahora, las estancias siguen siendo breves. En el primer semestre de 2026, el 61 % de los usuarios del Centro Nacional de Terapia Forestal se quedó una noche y dos días; el 24 %, dos noches y tres días; y solo el 2 % permaneció tres noches o más. Distintos análisis apuntan a que organizar de manera sistemática la alimentación, el ejercicio, las actividades lúdicas y el descanso, y conectar la oferta con los lugares turísticos, alojamientos y productos gastronómicos de la zona, permitiría prolongar las estancias, elevar la satisfacción de los usuarios y dinamizar a la vez la economía local.
Kang Dong-gyu, guía de terapia forestal y director del Instituto Coreano de Agricultura y Salud, advirtió de que será difícil mantener el crecimiento si la terapia forestal se concibe únicamente como un negocio de instalaciones. Como alternativa, propuso un modelo de estancia que integre la agricultura terapéutica, las aguas termales, los paseos, la cultura y los productos locales, para convertir toda la región en un espacio de salud y descanso.
Hacia un bosque al que apetezca volver
El Centro Nacional de Terapia Forestal recibió a 136.316 visitantes en 2024 y a 118.630 en 2025; entre enero y junio de 2026 acudieron 48.410 personas. Las personas de 50 y 60 años representan la mitad de los visitantes, mientras que las de 20 y 30 rondan el 20 %. En el primer semestre de 2026, el 86 % de los usuarios eligió un programa con alojamiento.
Kim Ki-hyun, director del Centro Nacional de Terapia Forestal desde su nombramiento en abril de 2025, expresó su deseo de que las clases en el bosque se incorporen al currículo de primaria y secundaria, y de que la terapia forestal evolucione hacia una prescripción social: que los centros médicos la indiquen según el estado de cada paciente y que incluso pueda cubrirla el seguro médico. También señaló como retos ampliar los centros en las proximidades de las ciudades y proporcionar medios de transporte a las personas mayores. El plan es extender los programas para cada etapa de la vida y los proyectos de contribución social dirigidos a las personas afectadas por incendios forestales y a los colectivos vulnerables, además de organizar una feria de terapia y un foro mundial sobre terapia para dar a conocer en Corea y en el extranjero el valor de la terapia forestal coreana.
Para descansar una mente agotada por el exceso de información no siempre hacen falta un cojín y cuatro paredes. Caminar, tumbarse y escuchar en el bosque puede ser un primer paso natural para que el cuerpo rígido de la vida moderna se acerque a la meditación. La atención se centra ahora en el próximo paso hacia un modelo de estancias prolongadas: si el tiempo pasado en el bosque, que se vuelve más profundo cuanto más dura la estancia, podrá presentarse al mundo como el rostro del bienestar a la coreana.
Reservas en la web Forest e-Rang, gestionada por la Fundación de Promoción del Bienestar Forestal de Corea
Las reservas de alojamiento y actividades del Centro Nacional de Terapia Forestal se hacen en la web Forest e-Rang, gestionada por la Fundación de Promoción del Bienestar Forestal de Corea. Las reservas para el mes siguiente se abren el día 15 de cada mes a las 9:00 y pueden solicitarse hasta las 15:00 del día anterior a la visita. Las personas de 65 años o más pueden reservar y pagar por teléfono a través del centro de atención al cliente. Hay 108 habitaciones en total, de 3, 6 y 9 plazas, entre otras capacidades. Según el tipo de habitación y si se trata de un día laborable o de fin de semana, el precio oscila entre 58.000 y 173.000 wones. La entrada se realiza de 15:00 a 21:00 y la salida, antes de las 11:00. Está prohibido consumir alcohol, fumar y cocinar en las instalaciones; el restaurante solo admite a quienes hayan reservado con antelación. Cada visitante debe llevar su propia botella de agua, artículos de aseo y toalla. No se admiten mascotas, pero sí perros de asistencia y perros en formación con su distintivo.
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