¿El cine como centro de meditación? Busan City CGV se une a la iniciativa y presenta el “Cine Cultural de Barrio” — meditación, jazz y tango

El sonido de los cuencos cantores se expande en el momento en que se apaga la pantalla. En vez del aroma a palomitas, lo que llena la sala es una respiración serena. La experiencia que convierte el cine en un espacio de meditación comenzó en Busan.

Busan City y CGV lanzan el “Cine Cultural de Barrio”

Busan City, en colaboración con CGV, lanza el programa cultural que utiliza las salas de cine y se llama “Cine Cultural de Barrio”. A partir del 22 de abril, se llevará a cabo en tres sedes: CGV Centum City, en Haeundae-gu; CGV Seomyeon, en Busanjin-gu; y CGV Hadan Art Malling, en Saha-gu.

El programa se compone de siete géneros: meditación con cuencos cantores, espectáculo de magia, jazz y tango, entre otros. Durante tres días —22, 24 y 30— habrá un total de 9 sesiones, que comienzan a las 19:30. Se puede reservar por 11.000 wones mediante la aplicación móvil de CGV.

¿Por qué, precisamente, meditar en un cine?

Al principio puede sonar extraño. Sin embargo, si lo piensas, el cine ya es “un espacio de meditación en parte”. Los gruesos paneles insonorizados, la iluminación tenue, los asientos reclinables cómodos y la oscuridad que desconecta de la vida cotidiana: todas estas condiciones tocan exactamente lo que los líderes de meditación imaginan.

La meditación con cuencos cantores, por sus propias características, hace que la calidad del sonido determine la profundidad de la experiencia. Escuchar los sonidos de los cuencos cantores en un altavoz Bluetooth dentro de casa y, en cambio, sentir cómo el sistema de sonido multicanal del cine envuelve todo el espacio con una resonancia distinta… Esa diferencia es otra dimensión. La sensación de que el sonido se filtra dentro del cuerpo: esa es la esencia de la meditación en el cine.

El cine en declive busca una nueva salida

El trasfondo de este proyecto es la crisis de la industria de salas de cine en Corea. Según un informe de la Comisión para la Promoción del Cine, el año pasado los ingresos de los cines en el país disminuyeron un 42,7% frente al promedio de los tres años anteriores a la COVID, y el número de espectadores se redujo un 52%. El crecimiento de las plataformas OTT y el cambio en la cultura de consumo de entretenimiento están ocupando ese vacío.

Diseñado como parte de un proyecto del Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo, este programa parte de la idea de “convertir el cine en una plataforma para la cultura de actuaciones, más allá de la proyección”. El director de cultura de Busan City, Jo Yu-jang, presentó como objetivo un “modelo de coexistencia y beneficios mutuos para la cultura cotidiana”, donde participen los cines regionales, los artistas y los ciudadanos, logrando satisfacción para todos.

Llega la era de la “meditación cerca de casa”

La mayor barrera de la meditación es el espacio. Templos en la montaña o centros profesionales de meditación siguen siendo familiares solo para algunos. En cambio, el CGV del barrio está abierto para todos. Si en un recorrido de una parada de metro o de unas cuantas estaciones de autobús, puedes dejar el día atrás junto con el sonido de los cuencos cantores, entonces la meditación se convierte, por fin, en vida cotidiana.

Busan City planea revisar los efectos tras un mes de operación de prueba y ampliar el programa. Si esta experiencia tiene éxito, la meditación en el cine podrá convertirse en un nuevo modelo urbano de sanación que se extienda más allá de Busan y llegue a todo el país.

Al fin y al cabo, nuestra vida entera es como una película que se proyecta en una pantalla.

En la oscuridad frente a la pantalla, encontrar tu propia respiración puede ser el punto de partida para hallar el origen de “uno mismo”.

El cine se está convirtiendo en ese punto de partida.