Resultados de un estudio sobre los efectos de los baños de sonido con cuencos tibetanos y la meditación coloreando con atención plena

Sentarse erguido sobre un cojín y contar las respiraciones no resulta fácil para todo el mundo. Después de pasar el día pendiente de la información que aparece en las pantallas, al cerrar los ojos los pensamientos suelen hacer aún más ruido. Por eso, cada vez hay más maneras de iniciarse en la meditación. Entre las más conocidas están los baños de sonido, en los que uno se deja llevar por el sonido de los cuencos tibetanos, y colorear con atención plena, rellenando dibujos con un lápiz o una tableta. En octubre, universidades del Reino Unido y de Estados Unidos publicaron reportajes y estudios sobre estas dos prácticas. Ambas son formas de meditación accesibles, pero el respaldo científico que las sustenta es muy distinto.

Una sesión de baño de sonido en la que los participantes descansan tumbados bajo mantas mientras resuenan los cuencos tibetanos. (Imagen generada por IA)
Una sesión de baño de sonido en la que los participantes descansan tumbados bajo mantas mientras resuenan los cuencos tibetanos. (Imagen generada por IA)

Solo estuvo tumbada 30 minutos, pero la ciencia aún está en una fase inicial

El equipo de noticias de Northeastern University publicó el 21 de octubre un reportaje en el que una periodista probaba un baño de sonido en el campus de Londres. La sesión formaba parte de un acto organizado con motivo de la Semana de Sensibilización sobre la Salud Mental. Unas ocho personas se tumbaron en el suelo durante cerca de 30 minutos y escucharon la resonancia de cuencos tibetanos de metal y cristal, así como de un tambor oceánico, cuyas cuentas rodaban para imitar el sonido de las olas. Los estudiantes y el personal que participaron dijeron sentirse más relajados y con la mente más despejada.

En el mismo reportaje, Elizabeth Bucar, profesora del Departamento de Filosofía y Religión de la universidad, se mostró prudente. Autora del libro Beyond Wellness, sobre la cultura del bienestar, explicó que los baños de sonido han ganado popularidad como práctica de bienestar espiritual, pero que la ciencia sobre cómo actúa el sonido en el cuerpo aún está en una fase inicial. Añadió que existen teorías según las cuales el sonido puede ayudar a relajarse al modificar los estados de las ondas cerebrales o estimular el nervio vago. Por ahora, no son más que hipótesis.

La facilitadora de sonido de Londres que dirigió la sesión también señaló que las reacciones varían de una persona a otra. Algunas pueden sentir náuseas o dolor de cabeza. La periodista que probó la experiencia concluyó que era difícil esperar cambios duraderos tras una sola sesión y que probablemente habría que practicar con regularidad.

297 personas colorearon con el móvil: no hubo diferencias respecto al papel

En el ámbito de la meditación que implica usar las manos, los resultados ofrecen cifras más concretas. El equipo de investigación de la profesora asociada Emma Palmer-Cooper, del Departamento de Psicología de la Universidad de Southampton, pidió a 297 universitarios de entre 18 y 26 años que colorearan con atención plena al menos seis veces durante dos semanas. Un total de 134 utilizaron lápices de colores y papel, y 163 colorearon con una aplicación en el móvil o la tableta. Los resultados se publicaron en línea el 18 de septiembre en la revista Journal of Mental Health, y la universidad difundió una nota de prensa el 2 de octubre.

En ambos grupos disminuyeron el estrés, la ansiedad y los síntomas de depresión, mientras que mejoraron la calidad de vida y las puntuaciones de atención plena. Los estudiantes que se encontraban peor al inicio fueron quienes más mejoraron. No hubo diferencias significativas entre el papel y la pantalla. El equipo de investigación advirtió que centrarse únicamente en los efectos perjudiciales del uso de pantallas puede hacer que se pase por alto la posibilidad de utilizar los dispositivos para practicar la atención plena. También señaló que colorear con atención plena es una opción de bajo coste, aunque quizá no sea adecuada para todo el mundo.

Colorear con atención plena un mandala en una tableta, con una taza de té al lado. (Imagen generada por IA)
Colorear con atención plena un mandala en una tableta, con una taza de té al lado. (Imagen generada por IA)

Las pruebas tienen distinto peso: cómo interpretar las cifras

Al comparar ambas noticias, se aprecian las diferencias. El reportaje sobre los baños de sonido recoge una experiencia puntual y las explicaciones de una académica, pero no presenta ningún estudio que mida sus efectos. La investigación sobre colorear va un paso más allá: siguió durante dos semanas a cerca de 300 personas y midió los cambios mediante cuestionarios.

El estudio sobre colorear también tiene limitaciones claras. El artículo señala que no se asignó a los participantes de forma aleatoria, sino que se les distribuyó entre los grupos de papel y digital según el momento en que se incorporaron; por tanto, se trató de un diseño cuasiexperimental. Como no hubo un grupo de comparación que no coloreara, con este estudio no se puede determinar si la mejoría se debió a colorear o a cambios que se produjeron con el paso del tiempo. Además, los resultados se basan en cuestionarios respondidos por los propios estudiantes. La conclusión más sólida del estudio es que la mejoría fue similar tanto con papel como con pantalla.

Cómo elegir la opción más adecuada para uno mismo

Eso no resta valor a las formas sencillas de meditación. Para quien encuentra intimidante sentarse a meditar, el sonido, las manos y los colores pueden ser una buena vía para empezar a practicar cómo centrar la atención en el momento presente. A quien tenga el oído sensible y se sienta más cómodo tumbado quizá le convenga probar un baño de sonido; quien necesite mover las manos para calmar sus pensamientos puede empezar coloreando. Incluso dedicar unos diez minutos a colorear con el móvil durante el trayecto al trabajo puede servir para aprender a gestionar la propia mente. Es una noticia alentadora para quienes están cansados de que les aconsejen apagar las pantallas.

Aun así, conviene examinar con cuidado los programas que prometen grandes resultados. Si durante un baño de sonido se siente mareo, dolor de cabeza o malestar, es mejor no forzarse y descansar. No pasa nada por que haya distintas maneras de iniciarse en la meditación. Probar varias y seguir, al propio ritmo, la que resulte más cómoda para el cuerpo y la mente: así empieza una práctica que puede perdurar.

Contacto para el artículo: fare3041@naver.com