Una breve toma de conciencia en un día ajetreado cambia la mente tres días después… Un equipo de investigación de 3 universidades de EE UU identifica el efecto

Imagen generada con un lienzo previo de tipo generativo
Imagen generada con un lienzo previo de tipo generativo

Se han publicado resultados de una investigación según los cuales una breve toma de conciencia durante un día ajetreado no termina ese mismo día, sino que también puede cambiar la mente varios días después. Un equipo de investigación conjunto del Instituto Tecnológico de Georgia (Georgia Tech), la Universidad Estatal de Georgia del Norte (North Georgia University) y la Universidad de Stanford siguió a 264 universitarios durante 8 semanas y aseguró que se confirmó que el efecto de los días en los que aumentaba el nivel de atención plena se traducía en una mejora de la salud mental tres días después y que se mantenía hasta un máximo de cuatro días. El estudio se publicó el 7 de julio en la revista académica internacional sobre atención plena (Mindfulness).

Cuatro veces al día, mirando la mente en tiempo real

El equipo dividió a los participantes en dos grupos. La mitad participó en un programa de entrenamiento de atención plena de ocho semanas y la otra mitad fue un grupo de control en lista de espera, que aguardaba el programa. La particularidad estaba en el modo de medición. Los participantes registraron en tiempo real, a través de una aplicación para teléfonos inteligentes, su nivel de atención plena y parámetros de salud mental como la depresión y el estrés, además de factores psicológicos que conectaban esos elementos. No se trató de cuestionarios para recordar una vez al día, sino de seguir con precisión cómo se movía la mente dentro del flujo cotidiano. Con esos datos diarios acumulados, el equipo pudo analizar el orden en que la atención plena influye en la salud mental y la estructura de causalidad.

Al día siguiente de tomar conciencia, la mente se calmó

El efecto apareció con desfase temporal. Al día siguiente de que aumentara el nivel de atención plena, disminuyeron los pensamientos de rumiación y la interferencia cognitiva de los participantes. La rumiación se refiere a un estado en el que no se logra soltar una preocupación repetida una y otra vez. La interferencia cognitiva, por su parte, describe un estado en el que aparecen pensamientos no deseados que se interponen y no permiten concentrarse en lo que se está haciendo en ese momento. Cuando estas dos cuestiones se atenuaron, el tercer día mejoraron los indicadores generales de salud mental. Esa tendencia no se detuvo en un solo día y se mantuvo durante hasta cuatro días.

La clave: menos interferencia cognitiva

El punto en el que se fijó el equipo fue qué, entre varios factores psicológicos, impulsaba los cambios. Los resultados del análisis mostraron que la disminución de la interferencia cognitiva se convirtió en la vía más poderosa para generar cambios positivos. No tanto porque la atención plena eleve el estado de ánimo de manera inmediata, sino porque, al reducirse la frecuencia de pensamientos intrusivos que enturbian la cabeza, aparece más espacio en la mente y, como resultado, mejora la salud mental a lo largo de varios días. En otras palabras, el estudio mostró con datos cómo funciona la atención plena: un mecanismo que se acumula y se hace evidente con retraso, más que instantáneo.

Una práctica breve deja una estela larga

Este estudio ofrece una imagen distinta de la idea establecida de que solo se obtienen efectos si se mantiene la atención plena durante mucho tiempo. Incluso una breve toma de conciencia dentro de un día puede dejar su efecto en la mente durante varios días. No obstante, el hecho de que el efecto se atenuara tras unos cuatro días también sugiere la necesidad de una repetición constante. Al tratarse de resultados obtenidos con universitarios, se prevé que haya estudios posteriores que amplíen el análisis a otras edades y a distintos entornos de vida. En el estudio participaron Paul Ferrhagen, Shelley Aikman, y Nielam Ram, de Georgia Tech, North Georgia University y Stanford, respectivamente.