Respiración de 8 semanas al otro lado de la pantalla… El Centro Médico de Boston (BMC) presenta el efecto de la meditación de atención plena para el dolor lumbar crónico

Fuente de la foto : https://www.pexels.com
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Hasta ahora, a quienes conviven con dolor lumbar crónico las opciones disponibles se han quedado en torno a analgésicos y la fisioterapia. Un equipo de investigación del Centro Médico de Boston (BMC) ha presentado resultados clínicos en los que un programa de meditación de atención plena que se realiza más allá de la pantalla ayudó a reducir el dolor y la interferencia en la vida diaria de estos pacientes. El ensayo clínico aleatorizado, realizado con 451 adultos, se publicó en la edición del 29 de junio de la revista científica internacional JAMA Internal Medicine.

En lugar de eliminar el dolor, cambiar la forma de responder a él

El nombre del programa, diseñado por el equipo de investigación, es OPTIMUM. La denominación incorpora la idea de «optimizar el tratamiento del dolor mediante la atención plena en el ámbito sanitario». Según el BMC, se trata de una versión adaptada del conocido programa de Reducción del Estrés Basada en Mindfulness (MBSR) para ajustarlo al manejo del dolor. Los participantes acudieron de manera remota, participando durante 8 semanas en sesiones de práctica grupal de 120 minutos cada una. Cada sesión estuvo dirigida conjuntamente por un instructor de meditación formado y un médico de atención primaria, e incluyó estiramientos suaves y ejercicios de respiración y de toma de conciencia. La clave no era borrar el dolor a la fuerza, sino ayudar a modificar la manera de responder a esa sensación.

451 personas aleatorizadas: mejora significativa en indicadores de dolor y vida cotidiana tras 6 meses

El ensayo clínico dividió a 451 participantes reclutados en tres centros en un grupo de programa de meditación de 224 personas y otro de atención habitual (usual care) de 227. La edad media de los participantes fue de 52,1 años y las mujeres representaron el 70,5%. En la evaluación principal a los 6 meses se utilizó la escala PEG (0 a 10 puntos), que contempla el dolor y el disfrute de la vida junto con las actividades diarias. El grupo de meditación mostró una reducción media de 1,21 puntos, superior a la disminución de 0,59 puntos del grupo de atención habitual, y la diferencia entre ambos grupos fue de 0,62 puntos, alcanzando niveles estadísticamente significativos (P=.002). No obstante, el artículo señala que los investigadores no alcanzaron el «cambio mínimo clínicamente significativo» previamente fijado (1 punto). Esta mejoría se mantuvo hasta el momento del seguimiento a 12 meses.

Atención grupal de meditación reembolsable que rebaja el umbral de la consulta

El punto que más ha llamado la atención en este estudio no es tanto el tamaño del efecto como la manera de transmitirlo. Se realiza mediante videollamada a distancia y, además, un médico participa directamente en las sesiones, que quedan reconocidas como una consulta grupal formal. El diseño también permite presentar reclamaciones al seguro dentro del sistema de tarifas sanitarias existentes. Al posibilitar que pacientes con dificultades para desplazarse o con un centro de clínica del dolor cercano puedan participar desde casa, el planteamiento tiene el sentido de rebajar el umbral para quienes antes tendían a quedarse fuera de los programas de atención plena. Natalia Morone, la doctora que lideró la investigación, afirmó: «Nuestro programa ofrece a las personas habilidades prácticas que pueden utilizar de forma repetida y que les permiten responder al dolor de manera diferente». En el contexto de las preocupaciones del sector sanitario por ampliar formas de manejo del dolor que no dependan de los fármacos, estos resultados muestran una tendencia en la que la meditación va ganando espacio como una rama más de la atención en el hospital.